sábado, 9 de febrero de 2013

Tengo blog, luego existo




La jefa me ha abierto un blog para que le ayude en sus patoch... digooo... eso, que la ayude. Así que he sacado del baúl el pistolón de mi tatarabuelo porque esa va siempre repartiendo estopa a diestro y siniestro y todo el que esté cerca de ella acaba recibiendo.
Además, tiene a una loca peligrosa que se ha convertido en su sombra. Se me han caído las orejas sólo de pensarlo, ¡qué espanto! La bruja de Blancanieves es una dulce abuelita a su lado, ¡uf!

Haré lo que me mande, que para eso es la jefa, pero no prometo nada, ¿eh? No voy a estar de chachara diariamente como ella y sus amigos, que yo estoy muy ocupado tomando el sol en el prado y mordisqueando zanahorias, o sea, disfrutando de la vida, que no tengo que pagar hipotecas ni luz, ni agua ni zarandajas de esas con las que la gente se amarga la vida.

Hoy voy a tener que currar porque es su cumple. Me ha pedido un montón de cosas, no te jode. Y nunca está contenta, ya me imagino que se va a subir por las paredes cuando le lleve a los bomberos cachas de este año. Qué manía tiene con unos tipos sudados y sin pelos en el cuerpo. Para mí que está majara porque encima sé de buena tinta que le gustan los hombres de pelo en pecho y barbudos que dan abrazos de oso. Bueno, uno, que no hay que exagerar.

En fin, me voy, que todavía me falta encontrar una camarera. Me ha dejado clarísimo que no quiere pilinguis, así que voy to loco buscando seriedad y buena presencia. "Pero guapa y simpática" me ha dicho. Cualquiera la entiende.